Como diseñador  chileno,  me motiva poner en valor el trabajo artesanal, recuperando –desde el análisis del entorno, interpretación del usuario y experimentación material– esta actividad como motor expresivo, identitario y comercial, comprendiendo los procesos y modelos metodológicos de diseño como elementos catalizadores para potenciar las prácticas artesanales e investigación para el desarrollo de la identidad local.